LA UNIÓ alerta de que el aumento de costes lastra la rentabilidad de la campaña de fruta de verano

LA UNIÓ Llauradora denuncia que la campaña de fruta de verano en la Comunitat Valenciana encara su recta final con una producción y calidad aceptables, pero con una rentabilidad insuficiente para buena parte de los agricultores debido al fuerte incremento de los costes de producción.

La organización agraria señala que los gastos asociados al cultivo han aumentado más de un 20% en los últimos años, especialmente en conceptos como la mano de obra, la energía, los fertilizantes, el gasóleo, el cartonaje o la logística. Sin embargo, esta subida no se ha visto reflejada en los precios percibidos por los productores.

Según explica LA UNIÓ, los precios en origen han mostrado una gran irregularidad durante la campaña, oscilando entre los 0,40 y los 1,10 euros por kilogramo dependiendo de la variedad, el calibre y el momento de comercialización. En muchos casos, estas cotizaciones apenas han permitido cubrir unos costes de producción que se sitúan entre los 0,45 y los 0,75 euros por kilogramo.

La organización también denuncia la presión ejercida por la gran distribución, que concentra la mayor parte de la comercialización de fruta fresca y condiciona tanto los precios como los requisitos de compra. Además, advierte del amplio diferencial existente entre los precios pagados en origen y los que finalmente abonan los consumidores, que puede alcanzar entre un 300% y un 500%.

A esta situación se suma la competencia de otros países productores europeos y del hemisferio sur, que coinciden en determinadas ventanas comerciales y ejercen una presión adicional sobre el mercado.

El responsable del sector de fruta de verano de LA UNIÓ, Toni Cardona, considera que la situación evidencia problemas estructurales que afectan especialmente a un modelo productivo caracterizado por el minifundismo, el envejecimiento de los agricultores y la escasa mecanización de las explotaciones.

Ante este escenario, la organización reclama medidas que permitan equilibrar la cadena alimentaria, reforzar la posición negociadora de los productores y garantizar precios que cubran los costes de producción. Asimismo, apuesta por impulsar iniciativas de concentración parcelaria y gestión conjunta de tierras para mejorar la viabilidad y competitividad de las explotaciones frutícolas valencianas.

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