El CDR Palancia Mijares se consolida como el principal motor de innovación social en el interior de Castellón tras el reciente éxito de su equipo de vivienda, HABITA. Su proyecto ‘Raíces compartidas’ ha sido seleccionado para integrarse en Entreterres, el prestigioso laboratorio ciudadano de la Universitat Jaume I, lo que supone un espaldarazo definitivo a la labor que esta entidad de desarrollo rural realiza en las comarcas del Alto Palancia y el Alto Mijares.
Esta selección por parte de la Red Ibérica de Laboratorios de Cultura Comunitaria y Ruralidad no es un hecho aislado, sino el resultado de años de trabajo a pie de calle. El equipo técnico, integrado por Guillermo López, María Sánchez y Andrea Vasco, ha sabido volcar en esta iniciativa toda la experiencia acumulada en programas como Volver al Pueblo y sus investigaciones sociológicas sobre la vivienda rural. Para el CDR, no se trata solo de gestionar inmuebles, sino de entender la vivienda como el eje vertebrador que permite combatir la soledad de los mayores y facilitar el aterrizaje de nuevos pobladores.
El proyecto propone una fórmula innovadora que combina el acompañamiento socioeconómico con la convivencia intergeneracional. El objetivo es claro: dinamizar los pueblos ofreciendo soluciones a personas que tienen empleo pero no encuentran techo, y a su vez, crear redes de apoyo para los vecinos de mayor edad a través del programa Mayores en Movimiento. Esta visión humana del urbanismo rural es la que defenderán en la Facultad de Humanidades de la UJI los próximos 5, 6 y 7 de mayo, donde trabajarán junto a expertos y responsables políticos para hacer que este modelo sea viable y replicable en otros territorios.
La trayectoria del CDR Palancia Mijares en este ámbito ya quedó patente a finales de 2025 en Geldo, donde la entidad lideró una jornada histórica que reunió a vecinos y representantes institucionales bajo el lema “La Vivienda como Motor de Cambio”. Con la coordinación ahora de Miriam Salvador y Andrea Sifre, y el apoyo técnico del PEU-UJI, el CDR se posiciona como una pieza clave para resolver el complejo puzle de la habitabilidad rural, demostrando que desde la acción local y el conocimiento del territorio se pueden diseñar las soluciones que el interior de Castellón necesita con urgencia.