La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha reafirmado su compromiso con la modernización del sector agrario a través de una dotación histórica de 29 millones de euros destinada a facilitar la incorporación de jóvenes y nuevos profesionales. Esta inversión, que busca garantizar la viabilidad económica del campo en un contexto de cambio tecnológico, ha despertado un interés masivo con la recepción de 677 solicitudes en toda la Comunitat Valenciana. El secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, ha destacado durante una jornada técnica en Picassent que este éxito de convocatoria, con 540 peticiones de jóvenes agricultores y 137 de nuevos emprendedores, refleja la voluntad de las nuevas generaciones por consolidar un modelo productivo sostenible y arraigado al territorio.
Más allá del apoyo financiero directo, la estrategia del Consell pone el foco en la innovación como herramienta de rentabilidad, destacando especialmente el potencial de la «agrovoltaica». Tejedo, en el marco de un encuentro organizado por La Unió Llauradora i Ramadera sobre transición digital y energética, ha defendido la compatibilidad entre la producción de alimentos y la generación de energía renovable en una misma superficie. Según el secretario autonómico, este modelo no solo diversifica los ingresos de los profesionales del campo, sino que avanza hacia una sostenibilidad real que equilibra la actividad tradicional con los retos energéticos actuales, convirtiéndose en una pieza clave para mejorar la competitividad de las explotaciones valencianas.
En este proceso de adaptación, la Administración autonómica trabaja para que cualquier avance tecnológico esté estrechamente vinculado a la rentabilidad del agricultor. En este sentido, el director general de Política Agraria Común, Ángel Marhuenda, ha incidido en que la Generalitat estudiará todas aquellas iniciativas que aporten valor añadido al sector, utilizando tanto líneas de apoyo propias como los diversos instrumentos que ofrece la PAC. El objetivo final es asegurar que la transición hacia un campo más tecnológico y energético sea, ante todo, una oportunidad para que los agricultores valencianos operen con mayor estabilidad y solvencia económica frente a las incertidumbres del mercado actual.